martes, 24 de enero de 2017

LA TRADICIÓN COMO INERCIA EN LA GESTIÓN PÚBLICA EN MÉXICO

Por Francisco Granval Martinez

La Tradición, como forma de hacer las cosas en el gobierno, ha sido el hilo conductor de la administración pública en México. Lo que llamamos “EL SISTEMA”, ha establecido por décadas, la forma de actuar de las nuevas autoridades, que se alternan cada seis o tres años según sea el caso. “El SISTEMA”, se podría traducir como una cultura profundamente arraigada en la clase política (por desgracia en ella están incluidos todos los partidos políticos sin excepción), además de ser avalada por la apatía de la población en el país. ASÍ FUNCIONA, ASÍ, HA SIDO SIEMPRE, ASÍ, SE SEGUIRAN HACIENDO LAS COSAS. Un cambio de gobierno, para que todo siga igual.

El enfoque tradicionalista se traduce en conductas y visiones perniciosas, que impiden que la gestión pública sea efectiva, dejando como consecuencia la falta de soluciones que eleven la calidad de vida de los ciudadanos. Veamos algunas de ellas:

La visión patrimonialista del poder. Las instituciones públicas se vuelven propiedad de los gobernantes y funcionarios en turno, y como propiedad, la prioridad es la defensa de ese patrimonio; la asignación de puestos se vuelve una lucha encarnizada; el disfrute del poder, las prestaciones del puesto, la oportunidad de hacer negocios o conceder favores, son la prioridad; los funcionarios ven con resentimiento cualquier intento de intervención de otros en su campo de acción; las ideas de cambio solo pueden aceptarse si son propias, las propuestas ajenas, no tienen valor y se toman como un peligro para la estabilidad personal del funcionario; a cada paso, surgen dificultades para coordinarse con otros, las visiones de conjunto se hacen imposibles de realizar; la participación ciudadana se vuelve inaceptable; con estas y otras actitudes negativas, los programas de gobierno se traducen solo en ocurrencias de escritorio, ignorando la verdadera problemática de los gobernados, e imposibilitando una solución global a los problemas nacionales, estatales o municipales.
La visión de hacer negocios como eje del quehacer público. El motivo principal de los funcionarios en turno, no es el servicio público, sino la oportunidad de hacer redituar al puesto haciendo negocios, vendiendo favores, dificultando trámites para obtener ganancias, haciendo de la corrupción el principal eje de la actividad.
La visión personal como prioridad vs. El servicio para el bienestar de los ciudadanos. Imponer la visión personal sin fundamentos que la legitimen, como sería la participación ciudadana. Hacer el menor de los esfuerzos posibles respecto a las obligaciones del puesto, ignorar los requerimientos de la ciudadanía porque complican la vida del funcionario, hacer caso omiso de los problemas o no darles la importancia que tienen y con más razón, si estos, son de difícil solución; ausencia de una rendición de cuentas objetiva, universal, transparente y entendible para los ciudadanos. .
La visión de administradores del presupuesto. Los problemas se enfrentan solo si existe presupuesto para solucionarlos; los problemas de fondo que requieren más recursos o que no cuentan con ellos, se ignoran mediante la postergación “ad infinitum” del mismo; sencillamente se ignoran los reclamos sociales por este motivo. Se elimina por completo la elaboración de planes a largo plazo que definan claramente a los problemas y la necesidad de solucionarlos, perdiendo así la posibilidad de crear agendas públicas de largo plazo, transparentes a la ciudadanía. Provocan con la omisión de sus responsabilidades la acumulación del rezago en los factores que requiere el bienestar de vida urbana.
La visión del corto plazo. Solo se planea o actúa en función del periodo de gobierno, se desechan las políticas públicas a largo plazo o bien las políticas públicas y/o planes de la anterior administración. Se declina enfrentar el trabajo de diseñar el futuro nacional o de las ciudades. Se anulan las posibilidades de progreso provocando necesariamente la reinvención del siguiente gobierno.
El futurismo. Establecer como prioridad personal, promocionarse para un nuevo puesto, ignorando o minimizando las responsabilidades del actual. La visión de ocupar un puesto para alcanzar otro más elevado, o perpetuarse en la administración pública, o ahorro de un capital personal para promoverse políticamente al futuro.
La opacidad de la gestión. Se elude informar de manera transparente y permanente a la sociedad sobre la gestión de cada área del gobierno, obligando con ello a que los ciudadanos tengan la necesidad de consultas personales de datos o información que deberían estar siempre a la disposición de la ciudadanía a través de las tecnologías de información existentes. El sistema de transparencia se convierte en el mejor de los casos en un autoengaño, ya que burocratiza la transparencia, la dificulta, la retarda. En las solicitudes de información de un particular, se ignora o se es reticente a las peticiones de información de la ciudadanía, buscando provocar el cansancio o la desesperación del peticionario con la esperanza de que aborte su solicitud.
Rendición de cuentas insuficiente. Los funcionarios de todos los niveles solo informan a sus superiores, ignorando a su verdadero patrón, “el ciudadano”. Ello provoca la falta de información de la sociedad sobre los temas de interés de áreas específicas de la gestión pública, que son sensibles al bienestar de los ciudadanos.
Repercutirle al ciudadano las fallas burocráticas. La falta de un sistema de información integral, implica trasladar al ciudadano los efectos de las fallas del sistema burocrático, esto es que el ciudadano, debe en cada trámite administrativo o en una denuncia, proporcionar la información que el municipio debería tener ya sistematizado, la actitud básica es pedir copias fotostáticas a diestra y siniestra y/o la presentación de documentos, aunque el ciudadano los haya presentado previamente una o varias veces; o bien la imposición de obligaciones al ciudadano de realizar investigaciones que la autoridad debería realizar.
La fragmentación de la gestión pública. La administración está fragmentada en sus visiones y acciones sobre los problemas de la ciudad, provocando con ello, la apatía de los funcionarios hacia los problemas de temas que no les corresponden; escudándose en las leyes orgánicas o reglamentos. Ello provoca la imposibilidad de buscar solucionar los temas que requieren acciones interdisciplinarias, que busquen resolver la problemática de la ciudad de manera proactiva y con un enfoque de una organización que visualice a la ciudad como un todo. La fragmentación administrativa se convierte en el mejor de los pretextos para justificar una mala administración gubernamental.
La visión hacia adentro. Los administradores públicos municipales enfocan sus mayores esfuerzos hacia adentro de la organización, dejando en segundo término a la ciudadanía o a sus públicos. Esta visión se enfoca en la búsqueda de beneficios para los integrantes de la institución pública, se anteponen los derechos propios al de los ciudadanos. Se vuelve más importante arreglar los asuntos internos, que resolver los problemas de la ciudad. Como ejemplo se vuelven más importantes los descansos de los empleados, que la atención al público; El gasto corriente se asegura en perjuicio del gasto de inversión.
El enfoque tradicionalista impide resolver los grandes y verdaderos problemas sociales, económicos ambientales y del hábitat; imposibilitan la gobernanza y la participación ciudadana. Nuestras ciudades padecen una serie de dificultades que se postergan permanentemente por las visiones mencionadas antes: La tendencia a la sub-urbanización, el gigantismo por falta de la buena administración del territorio. La concentración de pobreza y desempleo en los barrios urbanos, y en los suburbios. La creciente congestión vehicular, y la falta de un gran sistema de transporte público. El deterioro ambiental: aire, ruido, basura, agua, deforestación. La problemática del agua. Economía no sustentable. Divorcio entre autoridades y la población. La corrupción en todas sus acepciones, por acción, omisión apatía o irresponsabilidad.
En el sistema tradicional, las políticas públicas corresponden a un programa de acción de la autoridad pública, este concepto le asigna un papel demasiado central al estado, así, las autoridades políticas y administrativas, tienen una posición excluyente en el tratamiento de problemática colectiva de la sociedad.
La gestión administrativa tradicional ha ignorado la problemática de la ciudad, concentrándose solo en la gestión del organismo municipal con visión burocrática, en lugar de administrar a la ciudad como un gran organismo, en donde la institución del gobierno municipal es solo parte de este
Esta forma de administración con visión cortoplacista, obliga a reinventar la ciudad cada tres años; divorcia permanentemente los temas del bienestar urbano: La habitación con el transporte y con los centros de trabajo. El acceso a la cultura, al deporte y al sano esparcimiento. El medio ambiente y la salud. Los empleos bien remunerados con servicios sociales, con el crecimiento económico y la inversión. Problemáticas complejas cuya solución exige integrar transporte, vivienda, sistemas de formación y empleo adaptados a las necesidades locales.
En resumen: El tradicionalismo administrativo se podría definir como el gran obstáculo para el progreso de las ciudades en estos tiempos: autoridades indiferentes, apáticas, ignorantes de la problemática urbana, ajenas a su gran responsabilidad, prefieren dedicarse a administrar el presupuesto y vivir en una zona de confort, sin importarles el drama que significa para millones de personas, el vivir de manera miserable.
El sistema tradicional de gestión pública, se ha convertido en el motor para activar una bomba de tiempo social, hemos sido testigos, que los problemas de las ciudades tienen una dinámica de crecimiento superior a la de las soluciones que plantean las actuales políticas públicas así como las acciones ejecutivas de los administradores municipales.
El crecimiento de las ciudades es un hecho real, que ha venido ignorándose en México y en Jalisco en particular, así, con el argumento de periodos municipales de tres años, la visión para enfrentar las soluciones a la problemática urbana, siempre es la postergación de los temas más difíciles por su magnitud, o desechar los problemas por el hecho de que otro nivel de gobierno lo tiene como responsabilidad. El resultado de la acumulación de problemas genera una catástrofe urbana que se incrementa cada tres años. La pérdida de tiempo que acumula cada administración municipal se convierte en una enorme irresponsabilidad produciendo el deterioro de la calidad de vida de los habitantes de las ciudades.
Así, la visión de corto plazo se traduce en futurismo en el mejor de los casos o en el reconocimiento tácito de incapacidad del gobierno municipal en turno.

La disyuntiva es: seguir con un sistema de administración en donde las autoridades gobiernan para los ciudadanos o una administración incluyente que gobierne con los ciudadanos.

miércoles, 11 de enero de 2017

Cada mes están programados más "Gasolinazos".


*Según una de las 90 regiones en que Hacienda dividió el país
para distribuir los precios de los combustibles, informa el periódico Reforma
 
El periódico Reforma, en su edición del 5 de enero de 2017, anticipó:” la gasolina Magna, que cerró el viejo año en 13.98 pesos y abrió el nuevo en 16.33, subirá en febrero a 17.26, en marzo a 17.43, en abril a 18.69, en mayo a 18.78 y en junio a 18.87. Esto sucedería en “Barranca del Muerto. DF”, una sola de las 90 regiones en que Hacienda dividió al país para manejar los precios de los combustibles. La Premium, en el mismo lapso, llegará a 19.24.

Peña Nieto dice que estos aumentos los determinan las condiciones del mercado internacional, pero en Estados Unidos, la misma gasolina de Pemex se vende a 11 pesos mexicanos. Manuel Bartlett asegura que las seis refinerías que tenemos trabajan al 35 por ciento de su capacidad, para que el gobierno importe, según declaración oficial de Meade, 180 mil millones de litros diarios, que en datos de AMLO son 500 mil.”

Hasta aquí el importante inicio del texto escrito por Jaime Avilés en su columnaDesfiladero (@desfiladero132). En esa columna hace varias afirmaciones que vale la pena conocer, por ejemplo: el senador Manuel Bartlett asegura que las únicas seis refinerías con las que cuenta el país están trabajando al 35% de su capacidad precisamente para no producir la suficiente gasolina y que tengamos que importarla ya que la comisión que recibe Peña Nieto de los productores foráneos, por importar gasolina es muy sustanciosa.

En el mismo párrafo –-Jaime Avilés--- señala que Meade ha informado que se importan 180 mil MILLONES  de litros diarios de gasolina, sin embargo AMLO tiene informes de que son 500 mil MILLONES  de gasolina los que importa el gobierno mexicano.
El cuento de que los aumentos del combustible, los determina el mercado internacional ya nadie se los cree. Sabemos que están quebradas las finanzas de  Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo, Durango y Oaxaca, porque sus respectivos gobernadores robaron todo lo que pudieron y pudieron bastante al amparo de Peña cuya procuraduría no ha hecho nada apara aprehender a los culpables  y recuperar los bienes sustraídos.

Quien les cree a este grupo de idiota en el poder? que después desaparecer a tantos ciudadanos y permitir las tropelías del ejército mexicano, no se han dado cuenta del descontento reinante? El autor de Desfiladero cree, se muestra seguro, de que es un plan para provocar movilizaciones que tengan como consecuencia la militarización del país y si es así, nos van a ganar porque los movimientos convocantes al paro nacional se han tardado y le han dado tiempo al senado que ya se está discutiendo en sus instalaciones cuatro proyectos para aprobar esta militarización del país.

Lo cierto y creíble es que el todopoderoso Salinas que ha estado tras el poder desde hace 35 años ya no tiene “cuadros”, que el “modelo de acumulación y dominación” que hemos padecido desde 1982 está agotado y por otra parte, el nuevo presidente de Estados Unidos no quiere mano de obra procedente de México.
Hay que salir de esta debacle sinfín, pero la solución de Avilés es AMLO pero es posible que haya otras probabilidades, pero desde luego que las opiniones de este grupo político son valiosas para el debate nacional.
 

lunes, 9 de enero de 2017

Con lo del "Gasolinazo" no se ponen de acuerdo acerca de quiénes van a cargar con la pobreza que se nos viene encima.

Por  Martha González Escobar

En medio de masivas protestas generalizadas, las multitudes reaccionaron y prometen seguir reaccionando ante el gasolinazo que en opinión de prestigiados comentaristas “ha lesionado los fundamentos de credibilidad y confianza en que se funda la estabilidad de la nación”.
Por muchos años al pueblo mexicano se le ha sometido a constantes alzas de precios y reducciones salariales, devaluaciones y actos de corrupción pública.  Lo acostumbraron a las decepciones provocadas por sus dirigentes. A pesar de lo cual, el gobierno siempre se las arregló para mantener un mínimo de credibilidad y para dar la impresión de que era más o menos capaz de conducir al país y de que, aunque poco, se preocupaba por el bienestar de sus gobernados. Parece que llegamos al punto final.
  
Primer tiempo
Los representantes del gobierno del Estado encabezados por el gobernador, líderes de la iniciativa privada y académicos, se presentaron en rueda de prensa y rodeado de algunos académicos, ningún político, --ya nadie confía en los políticos--- anunció que no habrá alza del pasaje, ni en los transportes de carga y que desaparece el Sistecozome, no dijo nada de la quiebra de esa empresa, no indicó que van a hacer los choferes y empresas que prestan el servicio público del transporte para subsistir con el alto costo de la gasolina, tampoco explicó que sucederá con los trabajadores despedidos del Sistecozome, ni con el desfalco de la citada empresa. Pero ofreció que; pospondrá la nueva verificación por un año, que hará un fondo de contingencia  para auxiliar a los más necesitados, a dicho fondo aportaran todos los municipios el 50% del IEPS que es transferido por el gobierno federal y que por cada peso el gobierno estatal aportara dos (obsérvese como esta medida golpeará las mejoras proyectadas por el municipio de Guadalajara a la ciudad) también ofreció que el gasto de gasolina del gobierno estatal se reducirá a la mitad, y que se congelarán sueldos para los funcionarios del primer nivel durante lo que resta del sexenio (un poco más de dos años) el ahorro en este rubro asciende a 3.8 mdp, además propone focos ahorrativos y calentadores solares , 30% más de bienevales; que se suprima el financiamiento a los partidos políticos en años no electorales (ahorro de  269.9 millones). Además ofrece que disminuirá un 30% los gastos en comunicación social y de representación, (ahorro de 94.7 millones y se en la partida de giras y realización de eventos: 6 millones) también disminuir los vehículos de alto cilindraje para los funcionarios de primer nivel y sustituir vehículos de uso de gobierno por autos no contaminantes, ampliar los comedores de las escuelas y solicitar el martes ante el secretario de hacienda incentivos para enfrentar la crisis, a cambio ofrecerá al gobierno federal, los terrenos de los altos de Jalisco que son propiedad estatal como “polos de almacenamiento de combustible” ( habrá que saber si no perjudica a la ganadería de esa región) con este ofrecimiento espera apoyos al estado de Jalisco debido a los altos costos de la Gasolina ---son los más altos del país--- y finalmente aseguró que serán implacables  en el combate a la corrupción.

Segundo tiempo
Por su parte el gobierno de la ciudad que es detentado por otro partido diferente al que gobierna la república y decretó el gasolinazo, nos informa que van a asistir con otros presidentes municipales a hablar con el secretario de hacienda, el próximo martes, para que revierta el gasolinazo, el líder de este grupo expreso la esperanza de que el gobernador del estado se sumara a la petición, pero la reacción del funcionario estatal más bien es la de someterse a las circunstancias y someter a todos a aceptar el gasolinazo y a sacrificarse, pues.
 
Tercer tiempo
Por otra parte El Congreso Ciudadano, cuyo líder es un ciudadano neoleonés que hace tiempo viene batallando con imponer la idea de que los ciudadanos se convenzan que ellos son los que pagan, y por tanto son los patrones de políticos senadores y diputados, se unan para hacer a un lado los partidos políticos del color que sean y con ellos a los políticos,  expone un plan novedoso y estimulante que inicia con que cada ciudadano busque la casa de su diputado o senador  y vaya a hablar con él para indicarle que es su voluntad de que vote en el congreso por revertir el gasolinazo , si esto no funciona se pasa a otra etapa hasta que finalmente se llega a un paro nacional. Es un proyecto interesante, si todos se unieran…
 
La situación es compleja y está en el aire la pregunta ¿quién cargara con el empobrecimiento que necesariamente traerá el gasolinazo? si la respuesta es que serán las clases más desprotegidas, les informo que ellas no están dispuestas a aceptarlo.

sábado, 7 de enero de 2017

EL GASOLINAZO, PRODUCTO DEL FRACASO DEL SISTEMA TRIBUTARIO MEXICANO


Por: Francisco Granval Martinez

El llamado Gasolinazo anunciado el fin del año pasado y puesto en operación este primero de enero del 2017, ha empezado a encender por fin, el enojo del pueblo de México; un pueblo acostumbrado a ser rehén de políticas públicas y decisiones de la clase política que lastiman su bienestar. Esta clase política que nos ha venido gobernando, ha privilegiado como estrategia  central, el hacer  negocios para sí mismos y sus allegados y garantizar los privilegios a las clases más pudientes, en lugar de una estrategia que privilegie el bienestar humano como el eje central de la gestión pública. Supuesto objetivo de una democracia liberal.

Los gobiernos que en México hemos sufrido desde la década de los ochentas del pasado siglo, han establecido como prioridad del sistema tributario, el cobro de impuestos al consumo, asumiendo las posturas neoliberales que terminaron con la treintena dorada de la posguerra, cuando la postura fiscal era el cobro progresivo de impuestos, en donde la carga la llevaban quienes más tenían y quienes más ganaban. Esta visión tributaria, cambio la visión equitativa, por una visión que privilegió a quienes más tienen y ganan, reduciendo las tasas del impuesto sobre la renta hasta en un 20 % además de eliminar su progresividad, al dejar de legislar en la ley, la actualización inflacionaria de las tablas progresivas de la ley del impuesto sobre la renta.

Este cambio de visión fiscal, trajo privilegios a las grandes empresas y a los grandes capitalistas, (al decil de la población con más ingresos, acentuando este privilegio, en el percentil superior de esta población), disminuyendo los montos de los impuestos que pagaban anteriormente, trasladando la carga fiscal al consumo; así, esto se tradujo, en que el 90% de la población total (la que menos tiene),  y que detenta entre todos el 34% de la riqueza nacional, debe cargar sobre sus hombros, el costo de manutención del estado, a favor del 10% de la población que más tiene, y que detenta el 66% de la riqueza nacional. Este ha sido el modelo fiscal que empezó a gestarse desde el gobierno de Miguel De La Madrid, terminando de cristalizarse en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, y Ernesto Zedillo Ponce de Leon, y que ha conservado vigencia hasta nuestros días, durante el cuarto año del actual presidente Enrique Peña Nieto.

Numerosos han sido los atentados económicos y sociales que la clase política mexicana ha cometido sobre el 90% de la población (la que menos tiene), cebándose aún más en el 30% más pobre: El aumento del IVA del 10% al 15% y después al 16%, el cobro del impuesto sobre la renta a su tope a salarios que superen los 3 salarios mínimos, cobrando así la tasa tope al excedente salarial que supere dicho monto, equiparando tasas entre un empleado que gane más de seis mil pesos, con Carlos Slim el hombre más rico de México y tercero del mundo. La reducción del poder de compra del salario mínimo desde 1982, cuyo poder equivaldría al día de hoy, en trescientos cincuenta pesos, en lugar de los ochenta pesos con diez centavos (suma que no llega al nivel de subsistencia de acuerdo al CONEVAL) y que graciosamente se actualizo para inicios de este año; este ha sido uno de los grandes atentados a las clases más desprotegidas y a las clases medias, ya que el salario mínimo, debe ser un referente económico que señale el monto que requiere una familia para vivir con la dignidad mínima, y su relación con el salario que deben percibir otras actividades de acuerdo a su mérito, la falta de actualización que debió tener el salario mínimo trajo en los últimos treinta años, más pobreza a los pobres y redujo el bienestar alcanzado por las clases medias  a quienes hundió también en la pobreza. Otros de los medios para atentar por la via fiscal contra la población mexicana son los que se encuadran en los impuestos especiales sobre producción y servicios IEPS, en donde en algunos casos, se cobran tributos desproporcionados. El IEPS, grava el uso de telecomunicaciones, cigarros, refrescos y bebidas hidratantes o rehidratantes, bebidas energizantes, cerveza, alcoholes, panes y frituras, así como a gasolina, diésel y combustibles fósiles.

El impuesto a las gasolinas ha venido sustituyendo el hueco que ha dejado los ingresos petroleros, debido a la reducción del precio del mismo y la reducción en su producción, por motivo de la sobre explotación irresponsable que hizo PEMEX del yacimiento de Cantarel durante el sexenio de Vicente Fox, afectando la producción de uno de los yacimientos más grandes del mundo. Así las gasolineras se convirtieron en las principales recaudadoras del gobierno, cobrando impuestos de más del 40% del  valor al público del litro de gasolina o diésel.

El IEPS a la gasolina es ahora la gota de agua que derramó el vaso. El aumento del 20% a las gasolinas, además del diésel, gas y electricidad a principios de este año, ha ocasionado el malestar  del pueblo mexicano. Todo tiene un límite, y este límite ya alcanzo la debilitada economía de las familias que están entre la espada y la pared, por un lado ingresos paupérrimos que en el caso del 50% de la población que vive en la pobreza, no alcanzan para satisfacer sus necesidades básicas, y por otro lado el costo de los insumos para la vida que han venido en aumento por la inflación y la devaluación del peso, además de los combustibles necesarios para el transporte de personas público y privado, de mercancías, así como la electricidad y gas para los hogares, ha llevado al hartazgo de un pueblo que ve en sus gobernantes a un grupo de abusivos irresponsables, ambiciosos ineficientes y corruptos que solo llegan al poder con el fin de enriquecerse en corto tiempo, sin importarles el bienestar y la felicidad de sus gobernados. Los ejemplos de corrupción, todo el mundo los conoce, y esa corrupción es el motivo principal del descontento.

El sistema económico mexicano está ahora colapsado; todas las apuestas de los gobernantes en turno de los últimos treinta años han fracasado en este periodo. Las  políticas fiscales y económicas neo liberales no funcionaron, los supuestos enunciados que  con pompa y platillo  anuncio Salinas de Gortari sobre el tratado de libre comercio de américa del norte, no se hicieron realidad, y ahora está visto que los trabajadores de México y de Estados Unidos han sido los grandes perdedores de un tratado que se diseñó solo para que las grandes empresas fueran las únicas beneficiarias, en perjuicio de la población de Norteamérica. La nueve era que viene con la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, hará pagar al pueblo de México los errores cometidos por los políticos irresponsables, corruptos y ambiciosos de los últimos treinta años, políticos que estarán en sus cómodos refugios disfrutando los frutos de su corrupción y su desdén hacia los mas necesitados.

El sistema fiscal mexicano esta hundido en el fracaso, un sistema fiscal que recauda menos del 18% del PIB, o sea, menos del 50% de lo que debería recaudar si se compara con los países que usan a su sistema fiscal como medio para buscar una justicia social mínima que permita el reparto de la riqueza nacional de manera más equitativa. El sistema que privilegio al consumo como base de recaudación llego al tope, no da para más, seguir en esa línea solo ocasionara un enorme estallido social.

Este país requiere replantear totalmente la política fiscal, enfocar la recaudación para que cubran la mayor parte de los impuestos quienes más tienen, mediante un impuesto sobre la renta progresivo, que grave a las empresas y personas que más ganan y que alivie, a quienes menos tienen de su pesada e injusta carga fiscal. Impuestos que graven el patrimonio y las herencias como se hacen ya en algunos países que tienen adecuados niveles de recaudación. Así mismo es necesario a nivel municipal replantear al impuesto predial mediante tasas progresivas que busque una mayor equidad fiscal haciendo que los grandes propietarios de inmuebles paguen en proporción al valor de sus propiedades. Por otro lado se debe replantear los impuestos al consumo a niveles adecuados que permitan una mejoría en el nivel de vida de los mexicanos, sin renunciar a impuestos que regulen consumos de alcohol, bebidas y productos nocivos a la salud y al medio ambiente; y se desarrolle un subsidio al salario que permita en el corto plazo incentivar el mercado interno sin una carga excesiva a las empresas.

Llego la hora de replantear el país que queremos, las señales de descontento son para tomarse en cuenta, los gobernantes en turno deben entender que ya se llegó a un límite insostenible, además, tomar en cuenta los nuevos retos que la situación internacional plantea, pero sobre todo, los retos que el estado interno de nuestra economía y de los problemas sociales nos obligan a visualizar. Se debe acabar aquel principio de gobierno que puso en boga Salinas de Gortari, cuando se refería a la oposición, NI LOS VEO, NI LOS OIGO, principio que los gobernantes no han dejado de practicar desde entonces.
Si la clase política no hace caso de las manifestaciones de disgusto que el pueblo de México, hace ahora, los ciudadanos deberemos empoderarnos buscando mecanismos para imponer a los gobernantes la participación de los ciudadanos en la elaboración de un nuevo plan que saque a México de la pobreza y de la injusticia. DEBEMOS HACERNOS OIR.
 





miércoles, 4 de enero de 2017

Los manifestantes contra el Gasolinazo fueron "provocadores", dijo el fiscal Eduardo Almaguer

Por Martha González Escobar
Como enviados del alcalde de Guadalajara, Ingeniero Enrique Alfaro, para provocar desordenes, fueron calificados los ciudadanos que se manifestaron en la marcha contra el gasolinazo, así el fiscal pretendió quitarles legitimidad ciudadana en su protesta contra el injusto y abusivo “gasolinazo”. En anteriores ocasiones, Almaguer Ramírez, señaló que los diputados de movimiento ciudadano votaron en contra del gasolinazo, la reforma energética, la reforma fiscal, la ley de hidrocarburos y las reservas del presupuesto federal.
De esta manera politizó la marcha contra una medida que degrada la vida ciudadana al reducirla al empobrecerla más. Lo sorprendente, es la falta de capacidad del fiscal general y de su partido el PRI para entender el daño causado a la población y el rechazo generalizado que han provocado, tras cuatro años en el poder saqueando las arcas del dinero público, sin sancionar a los gobernadores corruptos, para ahora en este 201 , venir con todo el descaro a aumentar los impuesto para seguir derrochando el dinero de los ciudadanos sin ton ni son, y sin haber logrado antes ningún progreso orientado a mejorar el nivel de vida de los mexicanos, sino solamente entregando a las diversas transnacionales nuestras riquezas con el pretexto de una “Reforma energética” que más bien parece un asalto en despoblado a la nación mexicana.
Malhaya el momento en que este grupo de Atlajomulco se hizo del poder comprando votos con tarjetas Monex y Soriana entregadas a los pobres entre los pobres.
Ya no podemos detenernos por los gases para que públicamente se vea nuestro rechazo a los gobernantes que se miran muy valientes contra simples ciudadanos desarmados pero muy ineptos y desafortunados para afrontar las amenazas del crimen organizado y mantener la seguridad pública.