jueves, 29 de diciembre de 2016

El Gobierno no debe de tener más poder del que los ciudadanos estén dispuestos a concederle

Por Martha González Escobar
 
Esta frase fue escrita en su primer ensayo acerca del tema por uno de los padres fundadores de la literatura norteamericana,  que además de escritor, fue poeta, filósofo; Henry David Thoreau  este concepto fue publicado en 1848 en el escrito que sobre su conferencia La Desobediencia Civil. explicó los principios básicos de este concepto que él mismo puso en práctica precisamente en el verano de 1846 cuando se negó a pagar sus impuestos  en señal de protesta por su desacuerdo con el gobierno de E.U. que en ese momento emprendía “guerra injustificadas”, en esa época contra México,  y además mantenía el régimen de esclavitud, ante su público desacuerdo fue detenido y encerrado en la prisión de Concord en Massachusetts. Claro que esta hermosa historia no la conoce el grupo Atlacomulco que mal gobierna la república mexicana
Yo enfatizaría que el citado texto critica la autoridad del estado.  Su repercusión fue muy grande, llegando a ser el libro de cabecera de Gandhi en su campaña de resistencia contra la ocupación británica de la India. También influyó en Martin Luther King y en su lucha no violenta en defensa de la no discriminación de la población negra en Estados Unidos.
Los ejemplos citados tuvieron éxito en sus objetivos ya que las ideas de Thoreau han promovido y siguen inspirando movimientos como: la objeción fiscal, la objeción de conciencia en contra del militarismo o de las violencias más o menos solapadas contra movimientos ciudadanos y otras luchas ante las cuales determinado grupo o persona considera una violación a los derechos humanos o en su momento como un abuso.  
En adición, múltiples investigadores reconocidos internacionalmente han trabajado en directo con las ideas y acciones tomadas del autor y su ensayo. De tal manera, la cita que revoluciona el principio social es la idea de ser individuos primeros y luego pasar a ser ciudadanos. Por lo tanto, al proponer una iniciativa tan radical, la entidad llamada sociedad peligra en su equilibrio y su funcionamiento como fuerza de control.
Algunas citas de Thoreau:
Todo hombre que tenga más razón que sus vecinos ya constituye una mayoría de uno.
Bajo un gobierno que encarcela injustamente a cualquiera, el hogar de un hombre           honrado es la cárcel.
El mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto y, cuando los hombres estén preparados para él, éste será el tipo de gobierno que todos tendrán.
El gobierno mismo, que sólo es el medio escogido por el pueblo para ejecutar su voluntad, está igualmente sujeto a sufrir abusos y corrupción antes de que el pueblo llegue a actuar a través de él. A estas alturas imagino los gestos de horror ---si conocieran los escritos de Thoreau--- de Salinas, Peña, Calderón, Fox, Videgaray, Rosario Robles y un largo etcétera.
¿Debe el ciudadano renunciar a su conciencia, siquiera por un momento o en el menor grado a favor del legislador? ¿Entonces por qué posee conciencia el hombre? Pienso que debemos primero ser hombres y luego súbditos. No es deseable cultivar tanto respeto por la ley como por lo correcto. Se ha dicho con bastante verdad que una corporación no tiene conciencia, pero una corporación de hombres conscientes es una corporación con conciencia. La ley jamás hizo a los hombres ni un ápice más justos; además, gracias a su respeto por ella hasta los más generosos son convertidos día a día en agentes de injusticia. Un resultado común y natural del indebido respeto por la ley es que se puede ver una fila de soldados: coronel, capitán, cabo, soldados, dinamiteros y todo, marchar en admirable orden cruzando montes y valles hacia las guerras, contra su voluntad, sí, contra su propio sentido común y su conciencia, lo que convierte esto, de veras, en una ardua marcha de corazones palpitantes. No abrigan la menor duda de que están desempeñando una ocupación detestable teniendo todos inclinaciones pacíficas."
 
No importa cuán pequeño pueda parecer el comienzo: lo que se hace bien, bien hecho queda para siempre.
Con cuánta mayor eficacia y elocuencia puede combatir la injusticia aquel que la ha sufrido, aun en escasa medida, en sus propias carnes.(recuerdos para el querido ex presidente de Uruguay que fue de los tupamaros.)
Vivid libres y no os comprometáis. Hay poca diferencia entre recluirse en una granja o en una prisión.
Me cuesta menos en todo sentido incurrir en la penalidad de la desobediencia al Estado, de lo que me costaría obedecer. Me sentiría como si valiera menos en este caso.
Lo mejor que un hombre puede hacer por su cultura cuando es rico es llevar a cabo aquellos proyectos con los que soñaba cuando era pobre.
Existen leyes injustas: ¿debemos estar contentos de cumplirlas, trabajar para enmendarlas, y obedecerlas hasta cuando lo hayamos logrado, o debemos incumplirlas desde el principio?
Algunos datos tomados de wikipedia y otros del sitio de biográfico de Henry Thoreau

sábado, 17 de diciembre de 2016

La violencia hasta el tuétano

Por Martha González Escobar

Hace años, --dicen mis amigos que en el sexenio de Zedillo-- se suprimieron de los programas escolares todas las materias relativas al civismo y se dejo de aplicar y practicar los proyectos que fomentaban la conciencia cívica, la solidaridad, pues. El resultado dieciséis años después es que ya nadie practica la solidaridad con sus conciudadanos y por el contrario de palabra y obra agrede a todos los que puede.
La noche del lunes nos dormimos con la imagen de la deportista y ahora senadora, Ana Guevara golpeada  en la cuenca del ojo derecho golpes propinados a patadas entre cuatro hombres que ella dice la atacaron por la espalda cuando ingreso a la carretera rumbo a la ciudad de México: “por suerte no se quito el casco porque éste lo defendió de los golpes propinados en la cabeza a patadas  Fue un hecho cobarde", dijo, pero se le quebró la voz. Tardó más de un minuto en recuperarse.
"Yo no uso escoltas, no tengo chofer, ando en mi moto. Promuevo siempre el buen haber entre la ciudadanía", continuó. Conmovida ante la injusticia del ataque convocó a rueda de prensa en donde señaló que a pesar de la indignación desatada entre senadores, diputados, autoridades y organizaciones civiles, en cambio, en las redes sociales tuvo lugar una oleada de insultos, críticas. Comentarios y burlas, que mostraron según opinaron los activistas: “una profunda misoginia” que no ha sido posible erradicar en la mayoría de los mexicanos.

."Me pregunto qué estamos haciendo mal", le dice a BBC Mundo Lucía Melgar Palacios, coordinadora de investigación del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Y si consideramos los siguientes hechos, también nosotros nos lo preguntamos: “Un joven indigente resultó con quemaduras de segundo y tercer grado, después de que desconocidos le rociaron gasolina y le prendieron fuego, cuando dormía en la parte posterior de la Catedral de San Marcos, en la capital de Chiapas. La víctima, de quien se desconoce su identidad, dormía, cuando se aproximó al lugar un grupo de jóvenes para rociarle gasolina y como queda dicho, prenderle fuego.
Como consecuencia, el joven resultó con quemaduras en los brazos, piernas y espalda principalmente. Socorristas arribaron al lugar para atender al joven, del que se desconoce su identidad y procedencia, para luego trasladarlo a un hospital, donde fue atendido de emergencia.

Pasaron nueve años para que se pudiera sentenciar a un hombre que asesino a puñaladas a  sus dos hijas porque su ex esposa mantenía una relación sentimental con otra persona, los hechos ocurrieron en el departamento 203 del edificio 3141 del Conjunto habitacional laureles, en la ciudad de México.

Un ejemplar de jaguar ---especie en extinción—fu ultimado por los policías de Zapopan cuando llegaron al lugar en el que yacía un perro labrador que el jaguar había atacado motivo por el que un niño de 12 años llamó a la policía, quienes no supieron cómo mantenerlo “acorralado” mientras llegaban los captores de la Procuraduría Federal del medio ambiente, le quitaron la vida mediante un disparo.

El choque entre un auto y una moto fue motivo para que ambos vehículos se detuvieran en un crucero peligroso y no se movieran las personas que estaban de pie en la calle a pesar de que los vehículos pasan rozando sus ropas. No se subieron a sus vehículos ni procuraron no estorbar.

Y si nos vamos al ámbito internacional acaban de destruir  por completo la ciudad de Siria llamada Alepo, las huestes de Bashar Asad, los habitantes se despidieron a través de las redes sociales.

Podría seguir enumerando historias de manera interminable en las que en todas la constante es la violencia.
La violencia que sufrimos los ciudadanos cuando vamos a pie por las calles de nuestra ciudad y tenemos que bajarnos al arroyo de la calle para seguir caminando, porque la banqueta está ocupada, (a pesar del programa Banquetas libres) la violencia que sufrimos cuando pasan los ciclistas sobre las banquetas a altas velocidades y casi sin hace ruido para prevenir. En fin, las violencias en los hogares que dañan tanto y no tendríamos espacio suficiente para narrar y condenar.

¿Qué hacer con tanta violencia? ¿Cómo detenerla? con los ingenuos cursos de civismo que nos impartían de buena fe nuestros profesores? con las clases de la doctrina cristiana y de otras religiones? ¿Con el ejemplo de nuestros padres?. Cómo detenerla se cuestiona públicamente la senadora Ana Guevara con el ojo morado que le dejaron sus atacantes solo porque iba en moto y pasaba mientras ellos estaban detenidos por el tránsito?
Habría que regresar a concentrarnos en el centro de nuestro corazón y de nuestra voluntad para proponernos no ser víctimas ni victimarios de esa violencia que parece arraigada hasta el tuétano de los huesos, que nos hace hablar y cometer actos  que faltan a la caridad a la solidaridad, y a las más profundas razones de nuestra convivencia, porque nuestro pacto social se hizo de acuerdo al espíritu de agruparnos para defendernos los unos a los otros de las agresiones de la naturaleza y de las circunstancias ¿en donde quedo el recuerdo de ese pacto?. ¿En cuales de los caminos recorridos lo olvidamos o lo dejamos abandonado? Esa filosofía política de 1762 que no es tan sencilla de entender y menos de practicar que escribió Rousseau en “ El contrato social” que tal vez ha llegado el momento de  sustituirla por otra.