miércoles, 23 de noviembre de 2016

UN CUENTO SOBRE DRAGONES...

Tenía ya la edad de saber que cuando mis papás decían que íbamos a "subir a la sierra" significaba salir a carretera, pasar los vados, meterte al arroyo, correr y saltar entre rocas y árboles, ver animales de granja y comer elotes asados. Viajaba todo el trayecto en la carretera con tal emoción y expectativa que no pasaban cinco minutos sin preguntarles a mis papás cuanto faltaba para llegar al cerro El Elefante. Un elefante se quedó echado hace tanto tiempo que poco a poco se fue cubriendo de tierra, cada vez más y más, hasta convertirse en el cerro El Elefante a pocos kilómetros pasando Concordia.
Aún no amanecía cuando mis papás nos subieron a mí y mis hermanos al Malibú para tomar carretera y subir a la sierra. Recuerdo que desde el día anterior moría de ganas de ir pero ¿por qué tan temprano? Aún no salíamos de Mazatlán cuando me volví a dormí en el asiento de atrás. Ya me desperté pasando el primer vado, justo afuera de Concordia. No pasaron ni cinco minutos cuando se me ocurrió preguntarle a mis papás ¿cuánto falta?
Entonces, mi mamá saca su arsenal de actividades de entretenimiento para la carretera: canciones eternas, contar cuantos carros blancos pasaban, buscar vacas y caballos. Nunca fueron suficientes.
¡El segundo vado! ¿Trae agua? ¿Va a pasar el Malibú? En el vado hay unos postes a los costados de la carretera que sirven de referencia cuando el arroyo tiene agua. Si el agua cubre toda la parte blanca de los postes y llega a lo rojo, el Malibú no puede pasar. El agua del arroyo cubría la mitad de la parte blanca de los postes. Era seguro cruzar el arroyo. Mi papá, siempre precavido, pasó lo más lento que pudo, pero el Malibú era demasiado bajo y el agua se empezó a meter por la puerta de la izquierda. ¿Qué pasa si se llena de agua todo el interior del Malibú como una pecera? El Malibú aceleró y pronto el vado quedó atrás.
¿Cuánto falta?- El cerro El Elefante apenas se apreció entre la densa vegetación por las lluvias de ese año. Vi pasar el letrero de Copala a donde usualmente llegábamos a desayunar, entonces supe que la travesía sería diferente. -¿A dónde vamos?- Pregunté. Mi papá en pocas palabras me contestó -"A ver correr a tu tío Monó"-. ¡Qué bien! Pensé, correr y saltar entre rocas y árboles con mi tío será más divertido. -¿Cuánto falta?
¡Ya llegamos! Al fin, después de salir de la carretera y recorrer una vereda de lodo que desconocía los carros como el Malibú. Parecía un campamento, mucha gente, todos parecían estar ocupados haciendo algo, preparándose y a la expectativa. El Malibú se estacionó justo al lado donde vimos que estaba mi tía Lupita.
Justo bajamos del Malibú, empecé a escuchar a la gente decir "ya se oye que vienen" la gente empieza a correr apurada. No veía a mi tío corriendo por ningún lado. A lo lejos se escuchaba un rugido que se acercaba -"Háganse a la orilla! Todos a la orilla, dejen libre la pista"- No entendía que pasaba, pero mi mamá se aseguró de que estuviéramos en el lugar correcto.
"Ya vienen! Ahí viene!"- Gritó mi tía Lupita. Con un estruendoso rugido que me hizo vibrar mi pecho, sale de entre las rocas y árboles un caballero en completa armadura montado en un feroz dragón verde rugiendo ensordecedoramente. El caballero bien agarrado de los cuernos del dragón lo dirigía justo hacia nosotros y con el rugido más grande derraparon sobre el lodo para detenerse justo enfrente de nosotros. Podía sentir en mi rostro el calor que aún radiaba del fuego del dragón.
La armadura del caballero, desde sus botas hasta su casco, estaba marcado con lodo, ramas y tierra, que demostraban frescas marcas de un gran combate. El dragón también con los mismos rastros del combate. El lodo ocultaba su brillante color verde que apenas si me dejo apreciar su nombre: Kawasaki, El Dragón Kawasaki.
Kawasaki nunca dejó de rugir, y rugía de tal manera obligaba a al caballero a tener que gritar para que lo escucharan. La gente se le acercó para atenderlo. El caballero pidió agua mientras al dragón Kawasaki ya le daban. Mi tía Lupita se acercó al caballero con un bule mientras el caballero se levantaba el casco mostrando su rostro. Con mis ojos abiertos a más no poder veía que el caballero dentro de esa armadura era mi tío Hermes.
¡Mi tío Monó es un domador de dragones!- Dije pasmado
Después de beber agua del bule, mi tío Hermes me voltea a ver y me dice con media sonrisa "Mono". Se baja el casco de una y le pregunta a Kawasaki si está listo. Kawasaki ruge sobre todos los demás dragones que venían detrás. Mi tío Hermes, montando en el lomo del Dragón Kawasaki, se alejaron corriendo a gran velocidad, levantando una estela de lodo, hasta meterse entre rocas y árboles. Los rugidos del Dragón Kawasaki se alejaban llamado al combate a todos los demás dragones que atrás lo seguían.
Mi tío Hermes, un Héroe que extraño.
"El tio Hermes Escobar falleció hace tres años y sus familiares lo extrañamos mucho. Murió en la plenitud de su vida cuando era un exitoso empresario, ésta es la visión de su sobrino cuando era pequeño, hace varias décadas, ese niñito es ahora también un ejecutivo exitoso de una empresa naviera, pero su visión es valiosa porque muestra la trascendencia del amor familiar y del ejemplo que en cada familia mexicana se da, somos una gran nación porque somos unas formidables personas llenas de amor y solidaridad. Así ningún Trump podrá lanzar "misiles" contra nosotros. ¿no creen?

jueves, 17 de noviembre de 2016


Interesante la entrevista a Edgardo Buscaglia.... ¿Qué opinan?, conversemos sobre el tema...

https://gacetadecpol.wordpress.com/2016/11/15/la-vacuidad-del-estado-mexicano/https://gacetadecpol.wordpress.com/2016/11/15/la-vacuidad-del-estado-mexicano/


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lunes, 14 de noviembre de 2016

DONALD TRUMP, SU VERDADERO SECRETO, LA OPINIÓN DE Deepak Chopra


Donald Trump
La Sombra
Pero en realidad Donald Trump no es extraño o anómalo. Respalda algo universal, algo justo delante de nuestros ojos. Es un aspecto de la psiquis humana del que nos sentimos turbados y avergonzados, lo cual lo convierte en nuestro secreto colectivo. Retrocediendo un siglo en el campo de la psicología profunda, el lado secreto de la naturaleza humana adquirió un nombre especial: la sombra.
La sombra combina todos los oscuros impulsos – el odio, la agresión, el sadismo, el egoísmo, los celos, el resentimiento, la transgresión sexual – que están ocultas a la vista. El nombre se originó con Carl Jung, pero su origen básico provenía de una visión de Freud de que nuestras psiquis son duales, fuertemente divididas entre el consciente y el inconsciente. El surgimiento de la civilización es un tributo a lo bien que obedecemos a nuestra mente consciente y reprimimos nuestro lado inconsciente. Pero lo que se esconde en las sombras saldrá a la luz.
Cuando lo hace, las sociedades que se ven bien ordenadas y racionales, justas y equitativas, cultas y refinadas, de repente estallan en horribles despliegues de todo lo que no son: violencia, prejuicios, caos e irracionalidad ingobernable. De hecho, la trágica ironía es que las peores erupciones de la sombra se producen en las sociedades que en la superficie tienen menos de qué preocuparse. Esto explica por qué toda Europa, en el apogeo de su comportamiento asentado, civilizado, se arrojó a sí misma al infierno de la Primera Guerra Mundial.
Si Donald Trump es la última expresión de la sombra no es una anomalía extraña, lo cual sería cierto si los valores racionales normales fueran el único estándar de medición. Den vuelta la moneda, haciendo que el inconsciente sea su nivel de medición, y él es absolutamente típico. Cuando la sombra estalla, lo que está mal es correcto. Ser transgresor se siente como un alivio, porque de repente la psiquis colectiva puede brincar en campos prohibidos.
Cuando Donald Trump se entrega a la mala conducta desenfrenada y al mismo tiempo dice a sus audiencias tumultuosas “Esto es divertido, ¿verdad?”, él está expresando en público nuestro impulso vergonzoso de dejar de obedecer las reglas.
Pero la diversión de la Primera Guerra Mundial, que casi alegremente envió jóvenes a luchar, rápidamente se convirtió en horror, y la sombra cerró una trampa insidiosa. Una vez liberada, es muy difícil obligar a la sombra a regresar a su búnker subterráneo. El partido republicano ha mantenido a la sombra a fuego lento durante décadas, desde que Nixon descubrió cómo tomar ventaja del racismo sureño, de las agresiones de la ley y el orden en contra de las minorías, y las actitudes de “ellos contra nosotros” hacia el movimiento en contra de la guerra de Vietnam.
Con el fin de no sentir vergüenza de sí mismos, las buenas gentes de la derecha encontraron después de Nixon figuras decorativas que exudaban respetabilidad. La ironía es que, tal como en las sociedades civilizadas que parecen las menos propensas a permitir que la sombra corra libremente, cuanto más benignos actuaron un Reagan o un Bush, más fuerte se volvió la sombra detrás de la fachada.
Donald Trump ha arrancado la fachada, intoxicado por la “diversión” de dejar a sus demonios correr y descubriendo para su sorpresa (tanto como lo hizo Nixon) que millones de personas rugieron con aprobación. Sin embargo, en comparación, Nixon retuvo un relativo control sobre las fuerzas que desató, mientras que Trump puede que esté montando un tigre – esa parte de la historia aún tiene que mostrar sus efectos.
Si la sombra se niega a volver bajo tierra, que siempre es el caso, ¿qué resultados podemos anticipar para los próximos seis meses? La situación actual nos encuentra atrapados entre la negación y el desastre. La negación es cuando ignoras la sombra; el desastre es cuando te rindes totalmente a ella. Sin estar en cualquiera de los extremos, en este momento muchos estadounidenses sienten el síntoma inquietante de estar fuera de control. Trump glorifica el estar fuera de control, y mientras este estallido siga su curso – el cual nadie puede predecir – él permanecerá inmune a todas las restricciones normales.
 ¿Qué hacer mientras tanto? Algunas cosas vienen a la mente.
1. Ver el Trumpismo como lo que es, un enfrentamiento con la sombra.
2. En vez de demonizarlo, reconocer que la sombra se encuentra en todo el mundo y así lo ha sido siempre.
3. Al mismo tiempo, reconocer que al final la sombra nunca gana.
4. Encontrar cada oportunidad de reforzar el valor de volver a lo correcto y razonable en tu propia vida.
5. No combatir la sombra con la sombra, lo que significa no agacharse a jugar con las reglas nihilistas de Donald Trump – él siempre estará dispuesto a ir más bajo de lo que estás dispuesto a ir.
Estados Unidos ha sido afortunado con nuestra capacidad para dejar salir el vapor y reconocer que tenemos demonios. Durante la Gran Depresión, los ladrones de banco se convirtieron en héroes populares, pero nadie sugirió elegir de presidentes a Bonnie y Clyde. Las limitaciones racionales que permiten la evolución humana han tenido éxito durante miles de años, ya que la parte superior del cerebro se convirtió en dominante sobre la parte inferior del cerebro.
Ese dominio todavía es válido, sin importar lo cerca que coqueteemos con las áreas primitivas de la mente. Donald Trump representa algo auténtico en la naturaleza humana, y en tiempos difíciles él es el chico malo que se convierte en un héroe popular. Nadie puede predecir si su postura Incorrecto = Correcto lo llevará a la Casa Blanca. La contienda con nuestra propia sombra no ha terminado todavía.

Autor: Deepak Chopra
Traducción: Marcela Borean | Manantial Caduceo
 

UN LIBRO INOLVIDABLE*


En 1982 encontré un libro que me impresionó, lo público la editorial “Nuestro Tiempo” y para entonces se había reeditado treinta y un veces desde 1972. Su nombre “Para Comprender la Historia” y su autor Juan Brown; y aparte de ser un libro extraordinario por la manera tan científica y encantadora de abordar el problema de la historia, lo inicia con un poema de Bertold Brecht poeta alemán de gran calado.

Hasta ahora sólo sé que el maestro Juan Brown enseñó historia en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y en la Facultad de Altos Estudios Melchor Ocampo así como en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla y que fue gran amigo del Doctor Eli de Gortari, el Maestro Joaquín Sánchez Macgregor  y  el archiconocido Frederich Katz famoso escritor de la biografía de Francisco Villa.

Desde niños nos enseñaron que la historia la hacen los grandes hombres e interpretar la historia como un proceso sujeto a las voluntades y pasiones de los grandes héroes  así como entender  que la historia se reduce a conocer los datos: a la simple acumulación de detalles, al ordenamiento lógico de la información: la descripción de los hechos, fechas, lugares y nombres.

Pero de lo que en verdad se trata es de entender nuestro propio pasado, sin mitos cultivados durante los siglos. El autor pone el acento en lo que es decisivo en el desarrollo humano; los pequeños y grandes cambios que se registran en las formas cotidianas , las que a lo largo de los siglos los pueblos crean, sus medios de vida. Así los personajes principales de la historia son los pueblos como lo afirma Bertold Brecht en las palabras de su poema y quienes al fin de cuentas pagan los platos rotos.

Preguntas de un obrero que lee

¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.

¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida.

¿Quién la reconstruyó otras tantas? ¿En qué casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?, ¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la muralla China?, Roma la magna está llena de arcos de triunfo.

¿Quién los construyó?, ¿A quién vencieron los Césares?, ¿Acaso solo tenían palacios para sus habitantes? 
Hasta en la legendaria Atlántida, la noche que fue devorada por el mar, Los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India ¿Él sólo?

César venció a los galos; ¿No lo acompañaba siquiera un cocinero? Felipe de España lloró cuando se hundió su flota.

¿Nadie más lloraría? Federico Segundo venció en la Guerra de Siete Años.

¿Quién más venció? Cada página una victoria.

¿Quién guisó el banquete de triunfo? Cada década un gran personaje.

¿Quién pagaba los gastos? Tantos informes, Tantas preguntas.

BERTOLD BRECHT

* María Antonieta Hernández Solis
Maestra en Pedagogía con especialidad en Psicología de Educación. 
Maestra e investigadora de la Universidad de Guadalajara. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

LA SUCESIÓN DEL 2018 SOLTARÁ A "TODOS LOS DEMONIOS", DICE JORGE ZEPEDA...


La nueva novela de Jorge Zepeda Patterson titulada Los Usurpadores nos muestra la lucha de poderes que se presentará en la próxima sucesión presidencial de 2018...

En el siguiente enlace publicada por sinembargo.mx se presenta la nota en donde el autor presenta su novela.




¿Qué opinan?, conversemos sobre el tema... comenten y participen.